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sitio arqueológico de Ancash
El sitio arqueológico de Chavín de Huántar, ubicado en las montañas andinas de Perú viene a ser un lugar complejo e impresionante, que no tenía ejército, pues su gente lo consideraba que estaban en tierra sagrada y gobernada a través del poder de los rituales. Su culto la protegía de ataques. Era un centro ceremonial que reunía a la población de los alrededores de toda la región andina.

Estas ruinas de más de 2,500 años de antigüedad están hechas por grandes bloques macizos de piedra que se levantan a 15 metros de altura, dominando 6 hectáreas de extensas plazas. Por donde se camine en ese lugar se observan figuras de la selva como jaguares y serpientes, por lo que los arqueólogos concluyen que el vínculo entre el Amazonas y Chavín es tan sólo uno de los muchos misterios de esta cultura.

Tras años de excavaciones e investigaciones, los estudiosos argumentan que en la plaza mayor se practicaba rituales hipnóticos frente a cientos o quizás miles de devotos. Los sacerdotes hacían sonar conchas marinas especiales como trompetas cuyo sonido rebotaba en las paredes del templo.

Una gran proeza de ingeniería se puede apreciar en la plaza circular, más de 3 kilómetros de canales subterráneos atravesaban todo el complejo del templo solo para intensificar el efecto de la ceremonia, el sonido debió haber sido abrumador.

El cactus de San Pedro

Los sacerdotes controlaban un estado religioso basado en rituales complejos que comprendían música, danzas y plantas cicoactivas. En su mano llevaban un cactus de San Pedro, símbolo de gran significación para la religión, que al está preparado de manera correcta se vuelve un poderoso alucinógeno, convirtiéndose en la clave de su poder y en el control de miles de devotos peregrinos.

Existen evidencias arqueológicas sobre este tema. En un depósito, protegidas del clima, se encuentran muchas de las cabezas de piedra que una vez adornaron el complejo del templo. En una de esas cabezas se observa la presencia de moco destilando de la nariz y según estudiosos señalan que cuando hay presencia cicoactiva en la nariz, la persona segrega moco.

Todas las cabezas eran parte del muro del templo, ahora solo queda una y esa en particular representa la transición de un ser humano y un jaguar. Esto significa de que se creía que la divinidad se encontraba en otro mundo, de modo que para llegar a ese mundo tenían que consumir algún tipo de sustancia que les alterara los sentidos para transportarse y entrar en ese mundo.

Asimismo, en las excavaciones también encontraron tubos para inhalar alucinógenos en polvo, hechos de hueso de ave, algunos tenían diseños de tallado, a su vez, se usaban pequeños morteros para triturar los ingredientes coactivos, algunos provenían de la selva amazónica.

El templo de los condenados

En la Plaza circular hay enormes escalones que reproducían el estruendoso ruido del agua que circulaba por los canales. Los sacerdotes hace 2,200 años usaban esa misma escalera para conducir a unos pocos escogidos hacia un verdadero templo de los condenados, donde existe una aterradora figura oculta. Se usaron piedras enormes para construir más de 3 kilómetros de túneles y no hay evidencia que usaran fuego o algún tipo de antorcha para alumbrar esos corredores oscuros.

El objetivo de ese lugar era desorientar a la gente, bajo el efecto de alguna droga, a fin de lavarle el cerebro y prepararla para ver a la suprema deidad de Chavín, un dios de piedra iluminado por un rayo de luz que cuela por una diminuta entrada de aire. Los arqueólogos lo llaman El Lanzón debido a su forma, una piedra tallada de 4,54 m. de altura y que muestra a un rostro grande intricadamente tallado con los labios torcidos en expresión de enojo.

En la oscuridad el sonido del agua que fluye a través de los canales acústicos debe haber producido un efecto de espanto, el sonido era como una tormenta y pensaban que el dios le estaba hablando.

Su existencia dependía de ceremonias religiosas estimuladas por el uso de diferentes plantas alucinógenas, capaces de hasta dilatar las pupilas de los ojos permitiendo ver en los oscuros corredores del templo.

Cómo llegar:

Chavín de Huantar, ubicado en el distrito de Chavín de Huántar, provincia de Huari, departamento de Ancash, es muy poco visitado debido a lo remoto, mas de 160 kilómetros de empinadas y tortuosas carreteras hacia la costa en el oeste y hacia el este está rodeado por algunas de las montañas más altas de los Andes, muchas con más de 6 mil metros de altitud.


Ver mapa más grande

El templo Chavín de Huantar en el siguiente vídeo:


(Fuente: History Channel; Foto: psylords.info, skyscraperlife.com, jacekphoto.com, lamula.pe, metafreedom.wordpress.com; Vídeo: Youtube-jrjulioromero, Carlos Neyra)

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