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Muchas veces los padres se ha encontrado con situaciones en que su pequeño hijo le dice a gritos que está aburrido y en ese momento le recuerda al niño los cientos de juguetes que tiene en su habitación, y minutos más tarde trata de entretenerlos de alguna manera, lo cual esto es un error.

Y es que, según la psicóloga educativa Consuelo Coloma del Peso, “los niños deben aprender a soportar el aburrimiento porque es parte de la vida, es un ejemplo más para aprender a tolerar la frustración, la apatía y poco a poco sacar los aspectos positivos que éste tiene”.

Asimismo, el aburrimiento “nos permite momentos de descanso y relajación y nos deja hacer actividades como pensar, crear, imaginar… que todo el mundo ve como muy necesarias, pero a las que no dejamos margen. Y no es que haya que obligar a que los niños se aburran, sino respetar los momentos en los que llega”, agregó la especialista.

Mientras tanto, la psicóloga Mónica Dócil expresó que cuando un niño dice que se aburre significa una petición de auxilio ante la angustia y sensación de soledad que le produce ante la situación de no tener en qué ocuparse. Y con frecuencia este mensaje no se entiende y no es que le falten recursos materiales como los juguetes, libros, etc, sino mas bien personales, tener a alguien que le enseñe a pensar cómo entretenerse.

“No les hemos enseñado a disfrutar de la soledad. Invadidos de estímulos externos, los niños están acostumbrados a que las ideas vengan de fuera y están anestesiados con la programación a la que los sometemos”, dijo la experta quien cree que hay que buscar huecos para que aparezca el aburrimiento y así la necesidad de pensar.

El aburrimiento aumenta la creatividad

A veces es necesario no hacer nada ya que el aburrimiento permite aumentar la capacidad de conectar los pensamientos no relacionados y así aparezca la creatividad. Hoy en día, tienen esa creatividad, pero “pierden la iniciativa de dar rienda suelta a su imaginación y es que cuando se les da la oportunidad, la recuperan con rapidez”, según Consuelo Coloma.

Asimismo, el aburrimiento es bueno para el cerebro y “debe ser reconocido como una emoción humana legítima con un papel central en el aprendizaje y creatividad”, enfatizó Teresa Belton, investigadora de la Universidad East Anglia en Inglaterra

En conclusión, un niño que sabe soportar el aburrimiento, se convierte en una persona más autónoma, más creativa y mejor preparado para soportar el estrés y obstáculos que se le vaya a presentar.

¿Qué hacer ante las quejas?

Según una publicación ABC hay cinco pasos que debe tomar en cuenta ante una queja:

1. No enfadarse ni reprochar cuando escuche una queja.

2. Al niño darle su espacio de soledad y enseñarle a que lo disfrute.

3. Hacerle preguntas acerca de qué le ocurre y qué piense en ideas para entretenerse, más no darle soluciones.

4. Dar alternativas para que se entretenga, pero sin darle la respuesta.

5. No dar importancia al aburrimiento y hacerle ver al niño que es algo normal y contarle que acostumbra hacer él cuando le pasa lo mismo.

Mientras más juguetes, más es el aburrimiento

Según la Real Academia, la acumulación de estímulos tiene efectos contraproducentes, es decir que tener muchos juguetes les aburre tanto porque les satura, eso implica que los niños pasen de una actividad a otra constantemente. Por lo que es mejor tener pocos juguetes a su alcance, ir ofreciéndoles de a pocos y guardar otros, así lo indicó Consuelo Coloma.

Un niño aburrido en clase, en el siguiente vídeo:

(Fuente y foto: ABC; Vídeo: Youtube-carlasanmartin81)
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