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El Museo de la Inquisición, considerado Patrimonio Cultural del Perú y de la Humanidad, es uno de los lugares más concurridos en nuestro país, habiendo recibido más de 7 millones de visitantes hasta el momento. Está ubicado en el Centro de Lima, precisamente a un costado de la Plaza Simón Bolívar, fue creado en 1968 por el entonces Presidente de la Cámara de Diputados, Armando Villanueva del Campo y en los años 90, remodelado bajo la supervisión de la autora Martha Hildebrandt.

Desde el primer Congreso Constituyente del Perú, este museo ha estado vinculado al Congreso de la República, donde se reunían sus miembros, inclusive numerosos diputados.

Al principio, desde 1829, el Congreso de la República fue tradicionalmente bicameral, la cámara de diputados funcionaba en el local de la universidad de San marcos y la cámara de senadores en el local de la inquisición.

Más tarde, en 1939 se construyó el Palacio Legislativo y ambas cámaras se mudaron a este lugar, por lo que el local de la inquisición funcionaría como la antigua biblioteca pública de diputados. Es así que el museo era después compartido con el local de la biblioteca y finalmente en 1997 se convertía solo en museo.

En la segunda planta del museo está dedicado exclusivamente a la historia del Congreso. Los ambientes que datan del siglo XIX son republicanos.

El tribunal del santo oficio de la inquisición ha sido siempre una de las instituciones más cuestionadas y menos comprendida de todos los tiempos. Sus intereses políticos, más no religiosos y sus prejuicios impiden tener una imagen clara y objetiva de esta institución.

Las acciones del tribunal comenzaron en un local alquilado que se ubicaba al frente de la iglesia de La Merced en el actual Jirón de la Unión y constaba de investigación, juzgamiento y sanción del delito de herejía. Los inquisidores eran los jueces y si el reo no confesaba o se contradecía, se le aplicaban castigos como garrucha, el castigo del agua o el potro. Pero no estaba permitido el derramamiento de sangre, ni mutilación de un miembro, por lo que siempre estaba presente un médico y un notario.

Los condenados a muerte eran entregados a las autoridades civiles y las sentencias se realizaban en el quemadero y sus restos arrojados al río Rímac.

Celdas ocultas y mazmorras

Lima fue escenario de la dualidad, pues arriba se veía una ciudad virreinal del siglo XVII con algarabía, celebraciones, sus mercados y mismo santo oficio de la inquisición, mientras que abajo, en medio de la oscuridad, el silencio y el miedo, los calabozos con lo reos que habían sido procesados por la inquisición.

Actualmente, se puede visitar estos lugares, donde se ha hecho la recreación de los ambientes con estrechas escaleras que lleva al ingreso de un túnel con un recorrido a tenue luz, sintiéndose el hedor a mojado, paredes toscas, en tanto se puede observar las representaciones de los procesados.

Más Información:

Según el portal del Museo de la Inquisición y del Congreso, los servicios del museo son totalmente gratuitos. La visita dura aproximadamente una hora y las explicaciones se brindan en castellano, inglés, francés, italiano, portugués y alemán.

Horario de atención

Lunes a domingo y feriados de 9 de la mañana a 5 de la tarde
Dirección: Plaza Bolivar. Jr. Junín # 548, Lima
Teléf: 3117777, anexo 5160
E-mail: museo@congreso.gob.pe

Museo de la Inquisición y del Congreso en el siguiente vídeo:

(Fuente y Vídeo: Youtube-congresoperu, TVPerú Televisión Peruana; Foto: viajesdiarios.com, peruinside.com)
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