A compartir...Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Pin on Pinterest1Share on Google+0Share on StumbleUpon0

ciudad de Junín

Los reporteros del programa Séptimo Día de Frecuencia Latina, llegaron hasta el departamento de Junín, precisamente a la provincia de Tarma, para vivir la fiesta del Señor de Muruhuay, conocer su leyenda y las costumbres que tienen para celebrarlo en el mes de mayo, como el milagro de la aparición de la cruz sobre la roca. Asimismo, un recorrido inolvidable, el cual nos revela los maravillosos secretos de una misteriosa gruta llamada Huagapo, la cual es considerada la más profunda de Sudamérica.

El pueblo de Muruhuay está ubicado en el departamento de Junín, en la sierra central del Perú, a dos kilómetros del distrito de Acobamba y a 12 kilómetros de la ciudad de Tarma. La palabra Muruhuay hace referencia a una epidemia de viruela que asoló hace mucho tiempo la región. En lengua quechua, muro quiere decir viruela y way o wasi quiere decir casa . Allí se albergó a los enfermos por la epidemia.

En ese lugar se venera la imagen de un Cristo crucificado la cual fue pintada por los lugareños sobre una cruz que apareció grabada el 3 de mayo de 1835. Es una piedra rojiza manchada con una cruz, parece de aceite, pero natural, sobre ella se ha pintado la imagen. Y Adolfo Vienrich describe la aparición de la cruz y la imagen del Cristo: Esta imagen asoma de un flanco del abra de la quebrada Tranca, en las afueras del pueblo de Acobamba.

Por tal motivo, la fiesta se escogió el 3 de mayo como día central, para celebrar el milagro de la aparición de la cruz sobre la roca. En 1928, en el mismo Muruhuay y cerca de la roca, se erigió un primer santuario que sería sede de la fiesta del Señor de Muruhuay.

Este santuario se halla en la falda del cerro Shalacoto y se caracteriza por su estilo suizo. En la torre, destacan tres campanas eléctricas. En su interior se halla una gran roca en la que está dibujada la figura del Cristo Redentor, además de hermosos cuadros religiosos confeccionados por artesanos de San Pedro de Cajas.

Durante la víspera del día central de la fiesta empiezan a aparecer en Muruhuay danzantes típicos de la región acompañados por bandas de música folclórica contratadas en Acobamba, Tarma, Jauja y Huancayo. Hoy en día, la fiesta dura todo el mes de mayo y, en algunos casos, se prolonga hasta el mes de junio o meses siguientes. Por la cercanía de Muruhuay a dos zonas bastante pobladas: la ciudad de Tarma y los pueblos de la cuenca del río Mantaro, su culto es muy extendido.

Leyenda del Señor de Muruhuay

Según el portal de Tarma.8m, una de la más conocida leyendas que explican la aparición del Cristo Crucificado de Muruhuay, señala que el 6 de agosto de 1824, después que los españoles fueron derrotados por las tropas peruanas, un oficial español se escondió en Muruhuay y su permanencia fue penosa, enfermo y con hambre trazó con su espada la efigie de Cristo Crucificado, al cual le oraba. Un campesino vio una luz en el cerro y al acercarse vio una sorprendente imagen. Avisó a sus patrones y párroco, quienes no le creyeron al principio, pero ante tanta insistencia, logró convencerlos y vieron que todo era cierto.

La Gruta de Huagapo

A 31km. de Tarma, en el distrito de Palcamayo se ubica Huagapo. Su nombre procede de dos voces quechuas: huaga y apo, la primera, significa “lágrimas”; la segunda,” poderoso” formando así: “lágrimas del poderoso”.

La gruta de Guagapo tiene aproximadamente 2000 metros de profundidad, es por eso que se ha ganado la denominación como ” la más profunda de América del Sur. Entrar allí es encontrar una absoluta obscuridad.

La abertura de la boca de la gruta es de 20 metros, en su interior posee estalactitas y estalagmitas, además de pinturas rupestres de una llama, taruka, guanaco, serpiente, gusano y algunas escenas de caza.

Leyenda de Huagapo

Pero existe una leyenda llamada “Huagapo, la gruta que llora”, y cuenta que los primeros pobladores de Palcamayo que se habían asentado en Racasmarca eran personas muy laboriosas, unidas, cumplidoras de sus deberes, obedientes y respetuosas de su Dios, el Sol. Este les prodigaba todos los beneficios. En gratitud ellos le erigieron un templo en las faldas del cerro Racasmarca, que estaba al cuidado de sacerdotes y sacerdotisas. Todas las mañanas ofrecían sacrificios de gratitud.

Pero un día llegó un espíritu del mal y se apoderó de los corazones de los sacerdotes y sacerdotisas, cundió el mal, el vicio y la maldad. De allí pasó al pueblo. Los hombres se tornaron viciosos. A pesar que su Dios les amonestaba, estos no obedecían y seguían por el camino del mal. Enfurecida la deidad ordenó su destrucción.

Bajaron los servidores de Dios y destruyeron el templo. Los sacerdotes fueron convertidos en piedras y las sacerdotisas introducidas en profundos calabozos y mazmorras, en donde lloran eternamente por sus pecados. Las aguas que salen de la gruta son las lágrimas de la pecadoras y las estalagmitas son los sacerdotes.

Señor de Muruhuay en Acobamba, en el siguiente vídeo:


(Fuente: wikipedia, tarma.8m, peruturismo.com, tarma.info)

A compartir...Share on Facebook0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0Pin on Pinterest1Share on Google+0Share on StumbleUpon0