La mayor concentración de chinos se ha podido observar solo en Brasil, Estados Unidos, Canadá y Perú, y gracias a su cultura mística y gran dedicación en el trabajo han sido un aporte invaluable para los países que los cobijaron.

Desde su llegada a nuestro país, los chinos han logrado desarrollarse exitosamente en nuestro medio. Tras la abolición de la esclavitud en el gobierno de Ramón Castilla en 1849, se necesitaba mano de obra para los hacendados adinerados y con la llegada de los chinos, el Congreso promulga la ley general de emigración ofreciendo el trabajo de la agricultura por falta de brazos, ofreciendo una prima de 20 pesos a todo introductor de colonos extranjeros.

Después del conflicto con Japón, los chinos devastados buscaban diversas formas de emigración de su tierra natal y al ser traídos al Perú, su explotación era evidente y de manera creciente. Y fue que en el segundo gobierno de Castilla que se prohibió la importación de más chinos, pero la norma es ejecutada recién en 1861.

A partir de 1849 llegaron más de 4 mil chinos al Perú y actualmente sus descendientes representan casi el 10 por ciento de la población peruana. Hoy la comunidad china puede identificarse en Lima con un solo nombre “La calle Capón, el Barrio Chino”.

Más tarde, estas personas buscaron en Lima colocar sus negocios y se instalaron en el callejón Otaiza, pero al ser un lugar muy saturado, fueron desalojados y se fueron colocando en los alrededores del Mercado Central, exactamente en la tercera cuadra del jirón Ucayali.

En 1971, la República Oriental China obsequia un arco que se convierte en la obra arquitectónica mas representativa de esta calle, donde se halla una inscripción china que dice que “todos somos iguales bajo el cielo”.

Para 1997, durante la gestión de Alberto Andrade, el barrio chino renace entre luces y destellos de un pasado que hoy es parte de nuestra cultura. La remodelación incluyó un piso que simulando ser una alfombra roja está constituida por celdas, donde se plasma fechas importantes.

El boom de los chifas

Una modalidad en que los chinos definieron de manera silenciosa en la cultura gastronómica peruana fue a través de las fondas, que son pequeños restaurantes populares que lograron un notable dominio desde el siglo XIX y que con el tiempo tomaron el nombre de “chifa”, un peruanismo adaptado del verbo comer en chino. El visitante podrá encontrar chifas de todas las características, algunos muy lujosos y otros que ofrecen al público comida al paso.

Las celebraciones chinas

Actualmente, la comunidad china en el Perú no es más un visitante de tierras lejanas, sino mas bien es parte de nuestra cultura y cada año durante todo el mes de octubre conmemoran la llegada de sus primeros inmigrantes. Son diversos eventos que realizan para estas fechas la beneficencia central de China y la Asociación Peruano China desarrollándolo en dos puntos importantes de esta concentración asiática: la calle capón que es el emblema de la comunidad y San Borja, distrito donde residen la mayoría de ellos.

Una de las actividades es la danza del dragón, una exhibición emblemática por tratarse de una leyenda que representa el espanto a los demonios y la bendición de los que concurren a espectarla.

Además la danza de los tambores es tradición ceremonial que los tusán comparten con la comunidad peruana. Amuletos chinos, festival gastronómico y otros atractivos se ofrecen en este evento que atrae a personas de distintas zonas de la capital y del mundo.

El Barrio chino en Lima significa la presencia de una cultura oriental que intenta preservar en sus descendientes las costumbres de sus ancestros y darles a conocer a sus hermanos adoptivos, los peruanos.

El Barrio Chino en el siguiente vídeo:

(Fuente: Wikipedia; Foto: barrio-chino.com, culinaria-peru.blogspot.com, revista.peruanosenusa.net; Vídeo: Youtube-Alfredo Matos Jr.)