Lejos de ser este un post de llamado a la conciencia o algo parecido, solo quiero comentar las costumbres religiosas que lamentablemente se van perdiendo en ese tiempo que debiera ser destinado a la reflexión por la Semana Santa.

Ahora, la realidad para un enorme sector de personas se traduce en días esperados para viajar con los amigos, algo muy bueno por cierto, mientras sea para el sano esparcimiento y no para dar pie a embriagarse en campamentos, o en la celebración de fiestas que terminan en tremendas borracheras.

La tendencia indicaría que las nuevas generaciones “globalizadas” tienen un nuevo esquema de cómo interpretan la Semana Santa, por cierto, cada persona es libre de celebrarlo como mejor pueda. Sin embargo, eso días santos tienen una razón de ser; de hacer un alto en la rutina para pensar en su verdadero significado, honrar la memoria de Jesucristo en su última semana de vida terrenal.

Los peruanos que nacieron a inicios de la década de los 70’s convendrán conmigo que la celebración de la Semana Santa, al menos para los creyentes católicos, era un tiempo de reunión familiar donde no se comían carnes rojas por ejemplo (viernes santo); las emisoras radiales interrumpían su programación habitual y la publicidad para dar paso a música instrumental; en la televisión todas las transmisiones eran de películas con la vida, pasión y muerte de Jesucristo. (Me parece que actualmente algunas televisoras locales aún se alinean con la tradición, pero no todas).

Cristo cargando el madero donde le crucifican - Imagenes Semana Santa

En las calles notabas cómo los bares, discotecas y todo centro nocturno estaban con las puertas cerradas sin atención al público, mientras que en los cines solo se proyectaban películas religiosas… Es decir, los padres de familia de entonces hacían respetar con rigor esos momentos destinados a conmemorar la memoria de un hombre excepcional, de aquel que ofreció su vida para la salvación de la humanidad. Nunca antes en la historia del mundo se conoció jamás lo que Jesús hizo con sus milagros, sabiduría y el terrible sacrificio que le tocó vivir solo por amor a su prójimo.

Jesús era un niño feliz pero diferente, tan amoroso con su madre María y tan colaborador con su padre terrenal, José… Tan dedicado al trabajo familiar como carpintero… Pensemos que él fue un niño como todos y recuerden la crueldad que le tocó vivir por nosotros siendo adulto…

La oración que Jesús hizo en el huerto de los Olivos; su desprendimiento; su injusta condena; los encarnizados azotes; todas las burlas que soportó más una ponzoñosa corona de espinas; llevar a cuestas la cruz para ser clavado en ella y morir perdonando a sus verdugos, es la mayor expresión de amor que se haya conocido en toda nuestra historia.

Por Dios, mostremos respeto por este gran hombre al menos en algunos minutos de los días que tengamos disponibles por la Semana Santa.

A sí no seamos creyentes, y más si lo somos, se debe rendir un tiempo de reflexion para recordar la memoria de esta persona tan sorprendente, siempre recordado cuando la suerte no está de nuestro lado. Sólo cuando la pobreza y la enfermedad nos acribillan el alma nos acordamos de él…

Eso no puede ser.

Vídeo con la película ‘La Pasión de Cristo’ de Mel Gibson

Te invito a ver conmigo esta película “La Pasión de Cristo”, un film del año 2004 dirigido por el actor y también cineasta australiano-estadounidense Mel Gibson, donde se relata la pasión y muerte de Jesucristo.

Una cinta muy controversial para algunos, pero que de alguna forma grafica la crueldad que sufrió Jesucristo y eso nos cala en el alma… Luego, encontramos lo que tanto buscamos… El verdadero significado de la Semana Santa.

El vídeo fue puesto en línea en Youtube por el usuario “jcarlosqv1” el 22 de mayo del 2011, tiene dos horas de duración, es decir, es la película completa. Al lanzamiento de este post ya lleva más de 200 mil reproducciones.

Miremos juntos esta película y reflexionemos.